A cada pajarillo agrada su nidillo.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Calva buena, luna llena.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
San Xoán garda a chave do pan, san Martiño a do viño e san Andrés a do porquiño. San Juan guarda la llave del pan, San Martín la no y San Andrés la del cochino.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Si existe, se ve
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
¿Usted qué come que adivina?
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Una carreta vacía hace ruidos.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
La masa y el niño en el verano sienten frío.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
La justicia tiene un largo brazo.
La casa caída, el corral agrandado.
Cada uno canta como quiere.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Comamos manzanas todo el año y la enfermedad sufrirá un desengaño.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
El río pasado, el santo olvidado.
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.