Mal duerme quien penas tiene.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.
Quien nada pide, nada recibe.
El que depende de otro come mal y cena peor.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
Febrero, el mes de los gatos, cayeron en la cuenta y toman todo el año.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
Más vale despedirse que ser despedido.
A más años, más desengaños.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
No se puede estar en la procesión y repicando.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
La muerte en la patria es agradable.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Ovejas bobas, donde va una, van todas.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Estás en la procesión y también quieres tocar las campanas.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Adentro ratones, que todo lo blanco es harina.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Alabar y callar para medrar.
Para cerdos, buenas son bellotas.
No hay mal que por bien no venga.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
Compañía, ni con la cobija.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.