Si una nación tiene un héroe, estará salvada.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Hacerle a uno la pascua.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
En enero, plante ajero; a finales, que no a primeros.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
A dos palabras tres porradas.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Sol de invierno caliento poco.
Baile que en burla empieza, acaba en boda.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
La muerte tiene las piernas frías.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Donde mores no enamores.