Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Padres viejos, hijos huérfanos.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Por decir "¡viva San Roque!", me metieron prisionero; ahora que estoy en prisiones, "¡viva San Roque y el perro!".
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Del viejo el consejo.
De tal árbol tal madera.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Al asno no pidas lana.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Años de nones, muchos montones.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Buitres y milanos, primos hermanos.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Hacer del san benito gala.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Manos duchas comen truchas.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
La misa, dígala el cura.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Cantó el pajarillo y descubrió su nidillo.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.