Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
El jorobado no ve su joroba
Dar palos de ciego.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Hay que amarrar el tamal.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Más aburrido que mico recién cogido.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Precaverse contra un posible percance.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
La oración breve sube al cielo.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
De día no veo y de noche me espulgo.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Buscar el mediodía a las 14 horas.
La mentira busca el rincón.
Dar un cuarto al pregonero.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
Madre muerta, casa deshecha.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Hablar con lengua de plata.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Para el culo de una mujer y la mano de un barbero, siempre es Enero.
El que tiene narices, no manda a oler.
De buen caldo, buenas sopas.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.