De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Hacerle a uno la pascua.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
En enero, plante ajero; a finales, que no a primeros.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
A dos palabras tres porradas.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Sol de invierno caliento poco.
Baile que en burla empieza, acaba en boda.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
La muerte tiene las piernas frías.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Donde mores no enamores.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Canción de la transición.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Calva buena, luna llena.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
San Xoán garda a chave do pan, san Martiño a do viño e san Andrés a do porquiño. San Juan guarda la llave del pan, San Martín la no y San Andrés la del cochino.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
Para uno que madruga otro que no duerme.