Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Fue por lana y salió trasquilado.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Se defiende como gato panza arriba.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Nada se nos parece tanto como nuestras fantasías
El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
Cerrado a cal y canto.
En la cuesta de enero, sin dinero me quedo.
Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Del odio al amor hay solo un paso.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
La primera vez es una gracia, la segunda vez es una regla.
No es bueno huir en zancos.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Agua estantía, renacuajos de día.
El ave canta aunque la rama cruja.
Perros raspan, pero la caravana passa.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Pedir peras al olmo.
Un invierno en casa, muy pronto se pasa.
Araña de día, carta o alegría.
Cada loco con su tema.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Más duro que sancocho de pata.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
El que duerme en Mayo que duerma todo el año.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
En enero, cásate compañero y da vueltas al gallinero.
El hambre es una fea bestia
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.