Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Buena vida si refrenas tu ira.
Si en Enero canta el grillo, en Agosto, poco triguillo.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Hay más días que longanizas.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
Ayunar, o comer truchas.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
La mala cama hace la noche larga.
Buena vida, padre y madre olvida.
Alabanza propia, mentira clara.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Fue por lana y salió trasquilado.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
Cerrado a cal y canto.
En la cuesta de enero, sin dinero me quedo.
Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Del odio al amor hay solo un paso.
No es bueno huir en zancos.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Agua estantía, renacuajos de día.