Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
La que por cuaresma comenzó tarde principió.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
El hablar es plata y el callar es oro.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Sacristán que vende cera y no tiene cerería, ¿de dónde la sacaría?
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
Nada puede dar quien nada tiene.
Roma, acuerdos y locos doma.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
El mejor espejo es un ojo amigo.
Crea fama y acuéstate a dormir.
Ama el sol, el que tiene sombra
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
Zurra que te zurra y así andará la burra.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
Por do salta la cabra salta la que mama.
Faldas largas, algo ocultan.
Bodas y aguas, como son guiadas.
Más quiero asno que me lleve que caballo que me tire.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
Si un asno va de viaje, no regresaría hecho caballo.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
Quien poda en Mayo y alza en Agosto, ni coge pan ni mosto.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Va como honda que lleva el diablo.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
Caro compró el que rogó.
A cada pez le llega su vez.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.