Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
El verano es la madre de los pobres
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
El año que viene de suerte, la mujer pare los hijos de otro.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Mucho preito hace mendigo.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
Nunca olvides tu casa.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Palabras blandas te pondrán en andas.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Estoy hasta las manos.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
No te asombres por poca cosa.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
Según se prepara la cama, así se duerme.
Mujer que se queja, marido que peca
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Difama, que algo queda.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Es ley la que quiere el rey.
Amor de lejos contentos los cuatro.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Juego de manos, rompedero de ano.
Favores harás, y te arrepentirás.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Quien con mocos va a la guerra con mocos vuelve de ella.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Comparte la carga y ésta será más ligera.