Mucha flor en primavera, buen Otoño nos espera.
Por los santos, la nieve el los altos y el frío en los campos.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Por el árbol se conoce el fruto.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
A gallo viejo gallina joven.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
No solo de pan vive el hombre.
Panza llena, quita pena.
Hasta la muerte, todo es vida.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Las vírgenes pasan muchas Navidades, pero ninguna noche buena.
El que la hace, la paga.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
La suerte es de los audaces.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
Industria, riqueza, ocio y pobreza, una familia entera.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
De Todos los Santos a Navidad, o bien llover o bien helar.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Amores añejos acaban con los pellejos.
Quien calla otorga
Enero mes de frío, nieve y puchero.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Suegra y nuera, perro y gato, no comen en el mismo plato.
A llorar al cuartito.
En otoño la mano al moño.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
El dolor del viudo es corto pero agudo
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.