Intenta reunir en tu casa numerosos amigos antes que manadas de bueyes
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Perro ladrador, poco mordedor.
Según hagas tu cama, así dormirás.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Las cosas se parecen a sus dueños.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
El que se casa, quiere casa.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Un yerro, padre es de ciento.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
A más beber, menos comer.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
A casa nueva, puerta vieja.
Ir de trapillo.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Tras cada pregón, azote.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
Volver a inventar la rueda.
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Hacer algo de cayetano.
Un niño sin padre es como una casa sin techo.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Nunca olvides tu casa.