A tres de pelea, enséñales la suela.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
Coloca a tu burro junto a otros burros y aprenderá a rebuznar.
Serás el amo, si tienes la sartén por el mango.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
Tiene más miedo que vergüenza.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
El ahorro es santo porque hace milagros.
El alma está no donde vive sino donde ama.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
Puso pies en polvorosa.
Buena razón quita cuestión.
Compra lo que no te hace falta y no tendrás lo que te haga falta.
Nadie se muere en la vispera.
Los de Morón como son, son.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Quien con toros anda, a torear aprende.
La muerte es flaca y no ha de poder conmigo.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
No le busques ruido al chicharrón.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Medias blancas en enero señal de poco dinero.
Comprar y vender, buen camino para enriquecer.
No dar su brazo a torcer.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
En Octubre no le toques a tu mujer la ubre.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
El que nació para melón, nunca llegará a sandía.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
Las que han sido costureras, nunca prestan las tijeras.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Porque un día maté a un perro, mataperros me llamaron.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Ajo cebollino, para con vino.
Por los ojos entran los antojos.
El tiempo es un remedio que todo lo cura.
Labrador lunero, no llena el granero.
Arena y cal encubren mucho mal.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
Los cementerios están llenos de valientes.