Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
Llagas viejas, tarde sanan.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
No tires piedras al vecino si tu techo es de cristal.
Antes que el deber está el beber.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Más vale bueno que mucho.
El trabajo entero de un año depende de un buen comienzo en primavera.
Arreboles de la tarde, a la mañana sol hace.
La esposa ideal es la que es fiel, pero intenta ser tan bella y amable como si no lo fuese
La mujer golosa o puta o ladrona.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Lo que siembres, recogerás.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
Hay quien las mata callando.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
La mosca es pequeña, pero es bastante grande para hacer uno enfermo.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Haber sido cocinero antes que fraile.
Hacer bailar el trompo en la uña.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
Si el muerto volviera a vivir, de pena se volvería a morir.
¿Qué tal que las vacas volaran?.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
Si carero asado cenó, no preguntes de qué murió.
En una empresa orientada a los productos estándares, uno es tan inteligente como el competidor más tonto.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Por San Blas, el besugo atrás.
Después del arroz, pescado y tocino, se bebe buen vino.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
Donde lloran esta el muerto.
Cuando se está hundiendo el barco salen todas las ratas.
Indio con puro, ladrón seguro.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
A invierno lluvioso, verano abundoso.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Me doblo pero no me quiebro.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.