El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Lo malo nunca es barato.
No te cases con mujer, que te gane en el saber.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
Lo que no puede uno, pueden muchos.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
Mal ayuna el que mal come.
A gran pecado, gran misericordia.
Cuando canta la rana, buena semana.
Desengaños y sinsabores matan a los mejores.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año.
Boca de verdades, temida en todas partes.
No tenemos para pan, ¿y lo gastaremos en tafetán?.
No quemes tu casa para ahuyentar a los ratones.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
No arrojes margaritas a los puercos.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Sal no se cuenta con que es salado.
Tirar la piedra y esconder la mano.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Las únicas cuerdas que producen libertad son aquellas de las que surge música.
Desde que se hicieron las excusas nadie queda mal.
La muerte lo mismo come cordero como carnero.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
El buen libro de las penas es alivio.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
Bueno de asar, duro de pelar.
Abogacía, que una boga y otra cía.
A la gorra, ni quien le corra.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Dos perros pueden matar a un león.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
Asno de dos, válgale Dios.
De cuero ajeno, correas largas.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
No hay que empezar la casa por el tejado.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Mal viene el Don con la carga de paja.
Al pasar el río, vale más la cuerda que el trigo.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
De saltamontes a chicharra poco marra.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.