Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
El pan caliente, mucho en la mano y poco en el vientre.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
A cada cien años los reyes son villanos, y al cabo de ciento diez, los villanos son reyes.
Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Vino mezclado, vino endiablado.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
Labrar en barbecho, es labrar necio.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
Con el amor está el temor
Existe la falsificación debido a que existe algo que es real.
Donde hay juncos, agua hay junto.
Cuando hay para carne, es vigilia.
Dios da frío según la ropa.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
De cuarenta años para arriba, no te mojes la barriga.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Si quieres convertirte en calígrafo: Escribe, escribe y escribe.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Donde hay leyes, hay trampas.
El amor vive en presencia y muere en ausencia.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Cada chupetón de teta, es un arrugón de jeta.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
La zorra va por el mijo y no come; más dale con el rabo y sacude el grano.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Necesitado te veas.
Gallina que cacarea, pierde el huevo.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
Corta despacio, que hay poco paño.