Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Haceos miel y comeos han las moscas.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Quien té presta, te ayuda a vivir.
Más vale callar que con borrico hablar.
En los meses frioleros, se tapa hasta el brasero.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
Escribir es un placer secreto y pecaminoso
¿Por qué nos quejamos de que un árbol salga torcido cuando, en nuestras calles hay personas torcidas?
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
Nadie tropieza mientras está acostado en la cama.
La buena obra, ella misma se loa.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
De la panza sale la danza.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Araña muerta, visita cierta.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
La verdad siempre sale a flote.
Gato que no caza, ¡qué pinta en casa!.
El burro busca al otro burro para rascarse.
La necesidad hace maestros.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
Hablar poquito, y mear clarito.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Buscáis cinco pies al gato, y no tiene más que cuatro, que cinco son con el rabo.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Quien no sabe mentir cree que todos dicen la verdad
El tiempo es oro, la salud tesoro.
El pecado te acusa.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
Alabar y callar para medrar.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Lo quiere como la mula a la carreta.
El que se va no hace falta.
A gato viejo, rata tierna.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.