Palabra de boca, piedra de honda.
Más vuela la fama mala que la buena.
A la cabeza, el comer endereza.
A la que parió harto no la engaña un parto.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
El que se queja, sus males aleja.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Mujer que al andar culea, cartel en el culo lleva.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Faena acabada, faena pagada.
Cada día, su pesar y su alegría.
No cuentes los polluelos antes que salgan los huevos.
Con una despensa llena, se guisa pronto una cena.
Casa sin sol, no hay casa peor.
Los encargos con dinero no se olvidan.
La buena comida se anuncia a la nariz desde la cocina.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
De suerte contentos, uno de cientos.
Ara bien y cogerás trigo.
Hacer el agosto.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
Donde manda el perro, se ata al amo.
No hay viejo sin dolor.
Sopas en sartén, son de puerca y saben bien.
Perro que ladra no muerde.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Cuando masques, no chasques.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
Cada cabeza es un mundo.
Bolsa llena, quita las penas.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
Por decir "¡viva San Roque!", me metieron prisionero; ahora que estoy en prisiones, "¡viva San Roque y el perro!".
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Calvo vendrá que calvo me hará.