A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
Ni quito ni pongo rey.
La respuesta más rápida es la acción.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Más cura la dieta, que la receta.
La sardina y el huevo a dedo.
Como se va lo bueno, se va lo malo.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Puro MAGAPA (Mal Aliento, Golpe de Ala y Pie de Atleta)
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
La espina saldrá por donde entró.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Amor de gato se ve por el tejado.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
El que tonto nace, tonto muere.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
De un cólico de acelgas nunca murió rey ni reina.
Nada hay nuevo bajo el sol.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
La cascara guarda el palo.
Hacer de su capa un sayo.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Cuando la puta está a la puerta y el oficial tiene cerrada la tienda, ten por cierta la fiesta.
El Sil lleva el agua y el Miño la fama.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
Lo que comienza siendo una pequeña diferencia termina en una desigualdad descomunal.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Mal duerme quien penas tiene.
Duerme más que un gato con anemia.
Deja que el buey mee que descansa.
No hay medicina para el miedo.