Dádiva de ruin, a su dueño parece.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Poco a poco se anda lejos.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
La raíz de todos los males es el amor al dinero.
El dolor es antiguo
El destino baraja, nosotros jugamos.
el fracaso es la madre del éxito.
El cangrejo de río está del lado del cangrejo de mar.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
El que llora su mal, no lo remedia
Muestra gran respeto por tu semejante.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Matar un tigre.
Viejos los cerros y reverdecen
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Abre la boca que te va la sopa.
Es mucha la totuma para tan poca agua
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
Médicos y abogados, Dios nos libre del más afamado.
Una carreta vacía hace ruidos.
Trata al que no es virtuoso como si lo fuera, y se volverá virtuoso
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
Nunca habéis oído decir un refrán bien verdadero: quien más sirve en este mundo el que tiene más dinero.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
No hay madre como la de uno mismo.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Te conozco, pajarito.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
Según hagas tu cama, así dormirás.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Cada hombre deja sus huellas.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.