Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
La virtud en sí es un premio
Calienta más el amor que mil fuegos
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Adorar al santo por la peana.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Cambiar de opinión es de sabios.
Los vicios no necesitan maestro.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
En casa del que jura, no faltará desventura.
A lo hecho, pecho.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
El oro entra por todas las puertas, excepto las del cielo.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Un mal pequeño es un gran bien.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
Mejor prevenir que lamentar.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
El derecho de los pobres no es más que llanto
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
Poca hiel corrompe mucha miel.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
Las desgracias no vienen solas.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Ayúdate y el cielo te ayudará.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Gota a gota se forma el río.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.