Tener dolor de muelas detrás de la oreja
No es bueno huir en zancos.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
Ningún Gitano para el andar de su carreta cuando algo se cae de ésta para recogerlo.
Cada malo tiene su peor.
Mañana te lo dirá la vida.
El amor mueve montaña.
Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Chocolate que no tiñe, claro está
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
¿Por qué un guía para quien ya ve el templo?
Como lo de aquí para allá es subida, lo de alla para acá es bajada.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
La última cuenta la paga el diablo.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
Para la hormiga el rocío es una inundación.
Roer siempre el mismo hueso
A consejo de ruin, campana de madera.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Estar armado hasta los dientes
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
Que chulo tu chucho colocho
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Los justos pagan por pecadores.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
No hay mayor tontería que reñir.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
Quien mal casa, tarde enviuda.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
Uso tu propia lanza contra tu propio escudo.
Más ordinario que una monja en guayos.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Ama el sol, el que tiene sombra
El tiempo es el mejor consejero