El tiempo es el mejor consejero
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Pisar mierda trae buena suerte
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
Donde no hay cabeza todo se vuelve rabo.
Un indio menos, una tortilla mas.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Matar dos pájaros con una piedra.
Quien hizo una...hace dos
Ya saliste con el chancho al hombro.
Quien te aconseja comparte tu deuda
Deja al menos un huevo en el nido
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
El corazón no sabe mentir
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
Todavía aguas corren profundamente.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
La fantasía es necesariamente inútil
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
Si ofendes serás ofendido
Del ahogado, el sombrero.
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Incluso si el cielo se derrumba, habrá un agujero.
Donde no hay harina todo es mohína.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
Al mal amor, puñaladas.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Hay miles de miserias en un solo amor
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
Que el amor sea como un paño que envuelve tu vida y tu muerte
El hombre haragán trabaja solo al final.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Creer que el enemigo débil no puede dañarnos es creer que una chispa no puede causar un incendio.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.