Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Emborrachar la perdíz
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
El amor reina sin ley
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Más vale una mala boda que un buen entierro.
La tierra será como sean los hombres.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
Por las calles de Levante, el diluvio y la inundación, hacen en otoño su aparición.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Más dañado que agua de florero.
Rana en el fondo del pozo.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Ponerse la tapa en la cabeza
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
No todos los que tienen las manos juntas, rezan.
Quien no tiene quiere más.
Más perdido que perro en misa.
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
A palabra necias, oídos sordos.
La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
El diablo está en los detalles.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Malos reyes, muchas leyes.
Hombre refranero, medido y certero.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Pasa la tormenta y desaparece el malvado, pero el justo permanece firme para siempre.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.