Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
Las aguas quietas, corren profundas.
El burro adelante y la carga atrás.
No aumentes tus riqueza por el que vive en pobreza.
Cada raposa mira por su cola.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
El buen mosto sale al rostro.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
El vino es la teta del viejo.
Fui donde no debí, ¡y cómo salí!.
Quien no tiene, perder no puede.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Todo tiene solución menos la muerte.
Ya que la montaña no viene a mí, iré yo a la montaña.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Abril y Mayo, la llave de todo el año.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
El que juega con fuego, se quema.
El hablar de El Escorial, es muy largo de contar.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
El asno no quiere espuela, sino vara con aguijón que le duela.
Con el castigo, el bueno se hace mejor y el malo se hace peor.
Quien asno nació, asno murió.
La música calma a las fieras.
Ni por salvar la vida es licita la mentira.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Conseguir una mujer bella es fácil, pero conservarla es difícil
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
Hablar a calzón "quitao".
Quien hace por común, hace por ningún.
Por los ojos entran los antojos.
No las tiene Rodrigo todas consigo.
No coma cuento coma carne.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Mas vale buena muerte que mala vida.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
Para bien hablar, antes bien pensar.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
A cada guaraguao le llega su pitirre.
El agraviado, nunca desmemoriado.