El amor y el odio son las dos caras de la misma moneda.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
Mejor es no prometer que prometer y no hacer.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Más difícil que abrir una tienda para comerciar es mantenerla abierta.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
No es por el huevo, sino por el fuero.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.
El rostro es el espejo del alma.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Nadie diga de ninguno porque no diga de el alguno.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Cuando el malo es remalo, de nada sirve el palo.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Cuando el sol se pone cubierto, o lluvia o viento.
La muerte no anda en zancos.
El hombre que no se equivoca no es humano.
Eso será, cuando los cerdos vuelen.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
El aceite es: armero, relojero y curandero.
La muerte y el amor, enamorados son.
No hay nada más caro que lo regalado.
Zanahoria borracha, pan y centeno, llenando la tripa, todo está bueno.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Una mujer no es lo que vale, es lo que cuesta.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Niños Los de pequeños, que no hay castigo después para ellos.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
Más pica espuela de celos que de aceros.
Manos blancas no ofenden.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Ha de salir la corneja al soto.
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
La amistad es como la piel seca de la banana: si se tira de ella se rompe, si se hace lo contrario las fibras se separan
El hombre honrado a las diez acostado.
Lo que sale por la boca daña más que lo que entra por ella.
La que no baile, de la boda se marche.
Más vale ensalada que hambre.
El que con muchos se casa, a todos enfada.