Como la espada, así la vaina.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
No te cases por dinero, puedes conseguir un préstamo más barato.
El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
Cada cosa tiene su precio.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Gota a gota, la mar se agota.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Hasta ajustar, regatear.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
De donde no hay no se puede sacar.
A un asno, bastale una albarda.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
Más vale creerlo que irlo a ver.
Descansa el corazón, contando su pasión.
Vamos a ver dijo el ciego.
Se halla en gran peligro el que, estando enfermo, cree en verdad estar sano.
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.
Irse a chitos.
A quien enferma para morir, ningún remedio puede servir.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Todo el mundo nace poeta.
Por Septiembre, quien tenga trigo que siembre.
Casa hecha y mujer por hacer.
No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
Un vecino cercano es mejor que un pariente lejano.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Llave puesta, puerta abierta.
Más vale una imagen que cien palabras.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
Darle a uno mala espina.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.