Al hombre afligido, no le des más ruido.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Perro flaco soñando con longaniza.
Si un problema tiene solución, no hace falta preocuparse. Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
De luengas vías, luengas mentiras.
Donde no llega la mano, llega la espada.
Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".
El que ríe de lo que desconoce esta en el camino de ser un ignorante.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
Unos mueren para que otros hereden.
Música y flores, galas de amores.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
El que no te conozca, que te compre.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
El malo siempre piensa engaño.
Al mal dar, tabaquear.
Febrero el corto, el pan de todos.
El muerto se asusta del degollado.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Vale más tener que no desear.
El que se cae hoy puede levantarse mañana.
Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
?Más vale morir en vino que vivir en agua?, le dijo el mosquito a la rana.
La palabra es playa, el silencio oro.
El jade necesita ser tallado para ser una gema.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Cuando Abril se marcha lloviendo, Mayo viene riendo.
Cuando mengua la luna, no siembres cosa alguna.
El que no tiene mujer, bien la castiga, y el que no tiene hijos, bien los cría.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Donde llega el agua hay riqueza; y donde no, pobreza.
Como la espada, así la vaina.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Qué buenos semos, mientras comemos.
Daño merecido, no agravia.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Amar y saber, todo no puede ser.
El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.