Cuando tu ibas, yo venia.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
Libros cerrados, no hacen letrados.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Guarda pan para Mayo y leña para todo el año.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
Caridad y amor no quieren tambor.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
A la hija, tápala la rendija.
La mala oveja se ensucia en la colodra.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
El hablar mismo idioma.
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
El amor es como la sombra: sobre la montaña, es inútil buscarla; en el agua, no teme la humedad; en el fuego, no tiene miedo de quemarse.
Para el mal que hoy mata, no es remedio el de mañana.
Cuando el zorro ora, ten cuidado de tus gansos.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
Quien primero viene, primero tiene.
La belleza más divina, también defeca y orina.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
Las bridas para la lengua son siempre necesarias.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
El que bien vive, harto letrado es.
Pan no mío, me quita el hastío.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
Río que zurrea, o trae agua o piedra.