Mujer, no seas boba y no se te acabe el pan de la boda.
Guay del malo y de su día malo.
Agua beba quien vino no tenga.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Ligero como el ave de San Lucas.
A Cristo prendieron en el huerto porque allí se estuvo quieto.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
Ni hombre tiple, ni mujer bajón.
El médico mata, y el cura lo tapa.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
Tienes menos futuro que el Papa en una mezquita.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
El que porfía mata venado.
Cielo empedrado a las veinticuatro horas mojado.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Pájaro que de dos tiros no cayó, ¡voló!.
No hay camino sin tropiezo.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Por unas saludes, no te desnudes.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Amor por cartas son promesas falsas.
Niebla en menguante, mal tiempo en adelante.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Quien mocos envía, babas espera.
A tu hija más lista no la pierdas de vista.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Cada uno halla horma de su zapato.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Si quieres adquirir conocimientos, hazte el ignorante.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Los celos son una pasión vulgar; son algo desconocido entre las personas de alta cuna
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
El que escucha su mal oye.