Febrerillo, mes loquillo.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
Tan bien parece el ladrón ahorcado, como en el altar el santo.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
No le llames trigo hasta que esté en el silo.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Por pedir, nada se pierde.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Muchos cabitos de vela hacen un Cirio pascual.
Si no canta el gallo, cantará la gallina.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Más vale odiado que olvidado.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Bienes y males, a la cara salen.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Eso es harina de otro costal.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Desde que se inventaron las excusas todo el mundo las usa.
La abundancia da arrogancia.
Pan con pan comida de tontos.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
Amor nunca dice basta.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Gatos, pollos y corderos, de los primeros.
Cada maestrito tiene su librito.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.