Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Por pedir, nada se pierde.
Tan bien parece el ladrón ahorcado, como en el altar el santo.
No le llames trigo hasta que esté en el silo.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Más vale odiado que olvidado.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Bienes y males, a la cara salen.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Si no canta el gallo, cantará la gallina.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Desde que se inventaron las excusas todo el mundo las usa.
Muchos cabitos de vela hacen un Cirio pascual.
Amor nunca dice basta.
Vase la fiesta y resta la bestia.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
Eso es harina de otro costal.
Pan con pan comida de tontos.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
La abundancia da arrogancia.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Gatos, pollos y corderos, de los primeros.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
Cada maestrito tiene su librito.