Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
Los pastores descuidados preparan muchos banquetes al lobo.
Maldigo el diente que come la simiente.
Lo que no está prohibido está permitido.
Quien solo vive, solo muere.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
No digas que va a llover, sin sentir gotas caer.
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
Quien es bueno y tiene amigos no acumula riqueza
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Muchos locos empezaron creyéndose sabio.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Paga adelantada, paga viciada.
La casa caída, el corral agrandado.
Abre las ventanas al cierzo y al oriente y ciérralas al mediodía y poniente.
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Casa no hará, quien hijos no ha.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
Al loco y al toro, dale corro.
Cuando la culebra canta, señal de agua.
La prudencia nunca yerra.
A buen juez, mejor pastor.
Consejos vendo y para mí no tengo.
No te fíes del sol del invierno.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
La verguenza es último que se piedre.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Una obra mala, con una buena se paga.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
No hay año sin desengaño.
Soportar y perdonar es buena filosofía.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.
El bien se vende por onzas y el mal por arrobas.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
Habló el buey y dijo "¡mu!".
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Incluso si estás acorralado por un tigre, si mantienes la calma puedes sobrevivir.