La lengua unta y el diente pincha
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor
No existe más amor que el amor a primera vista
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
No tengáis en cuenta lo que vuestro corazón dice sobre la almohada
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Después de la victoria, aprieta el casco.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
A dádivas, no hay acero que resista.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
De casa del abad, comer y llevar.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Dibujar una serpiente añadiéndole patas.
A cada puerta, su dueña.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
A cada paje, su ropaje.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
El que antes de su muerte ha plantado un árbol, no ha vivido inútilmente.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Quien hace, aplace.
¿Mirón y errarla?.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Anhela algo por suficiente tiempo,y ya no lo querrás.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
El que no sea cofrade, que no tome vela.