Boda en mayo ¡Qué fallo!
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
Perdona el error, pero no lo olvides.
El dinero no es Dios; pero hace milagros.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
De refrán y afán pocos se librarán.
Hoy te lo dice tu amiga.
Oración de perro no va al cielo.
Apenas cierra Dios una puerta, y ya tiene una ventana abierta.
Otros tiempos, otros modos.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
A la vejez, viruelas.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
Por los reyes, el hielo y la nieve crecen.
El que es pendejo ni de dios goza.
Bien reza, pero mal ofrece.
La suerte es de los audaces.
Al rey muerto rey puesto.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Al pan se arrima el perro.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
Perfecto solo Dios.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
Lo bien hecho bien parece.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
En el refugio del otro vive cada uno
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
No sufras por calenturas ajenas.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
De casi no muere nadie.
Genio y figura hasta la sepultura.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
Quien te adula, te traiciona.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.