El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
La muerte regalos no prende.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Es mejor una mirada al frente que dos hacia atrás.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Donde no hay, por demás es el buscar.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
El loco, por la pena es cuerdo.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Río cruzado, santo olvidado.
A gran seca, gran mojada.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Quien escribe mucho desvaría
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Lo único que aumenta cuando lo das a otros es el amor.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Rosa que muchos huelen, su fragancia pierde.
Abril llovedero, llena el granero.
Año de neblinas, año de harinas.
No preguntes al cazador sobre su caza si vuelve con setas.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
Más fea que una patada en la canilla.
Ya se murió el emprestar, que le mató el malpagar.
Una respuesta amable mitiga la ira.
Eso dicen las malas lenguas y la mía que no es tan buena.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Ir de trapillo.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Echarle mucha crema a sus tacos
Cuanto más se duerme más se quiere.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
No tengáis en cuenta lo que vuestro corazón dice sobre la almohada
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Joven ventanera, mala mujer casadera.