El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
Cónyuge que tiene celos, encuentra en la cama pelos.
No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas?. Si no lo tiene ¿por qué te quejas?.
La que da beso da d'eso.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Quien se acuesta con niños, amanece meado.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
Come y bebe, que la vida es breve.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Muerte no venga que achaques no tenga.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
El lobo y la oveja, nunca hacen pareja.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Dar al olvido.
Nada hay nuevo bajo el sol.
De necios es huir de consejos.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Dar de comer al diablo.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Cuidado con la adulación
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.