Favor publicado, favor deshonrado.
El que se afloja se aflige.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
A rey muerto, principe coronado.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Una espina en el ojo.
Escucha el viento... que inspira
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
El amor nunca hizo ningún cobarde.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
Navidad en viernes, siembra por donde pudieres.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
Inútil como bocina de avión.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Canción de la transición.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
No hay medicina para el miedo.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Madre, si usted no me casa, con el culo tiro mi casa.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Es mejor callar que con tontos hablar.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigirse mucho a uno mismo y poco a los demás
En casa pobre no hay mujer buena.
No hay nada peor que un maricon resentido.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.