Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
El tiempo vuela, que se las pela.
Saber amar es mucho saber.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
El otoño de lo bello, es bello.
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
No hay madre como la de uno mismo.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Írsele a uno el santo al cielo.
Emprestaste, perdiste al amigo.
Camina como viejo y llegarás como joven.
Quien tenga tiempo que no espere
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
Don sin Din, gilipollas en latín.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Un buen día vale por un mal mes
Cuando la mula dice no paso y la mujer dice me caso, es más fácil que la mula pase a que la mujer no se case.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
Viejo cansado, muerto o corneado.
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Mira a quien está sobre ti como a tu padre, y a quien está debajo como a tu hijo.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
El amor es más agresivo que el odio
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
A buen santo te encomiendas.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Nunca es tarde si la dicha es buena.