Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
La buena hija dos veces viene a casa.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Hacer de tripas corazón.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Ama sois mientras el niño mama; después ni ama ni nada.
Cada loco con su tema.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
El buen hijo a su casa vuelve.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
Viajar con un amigo hace amar la vida
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Según hagas tu cama, así dormirás.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Bolsa llena, quita las penas.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
El amor lo perdona todo.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Mejor prevenir que lamentar.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
A tu casa venga quien te eche de ella.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Todos los extremos son malos.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.