Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
La práctica hace al maestro.
Las penas no matan, pero rematan.
Entre bueyes no hay cornadas.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
De lo perdido, lo que aparezca.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
La mentira produce flores, pero no frutos.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Los celos son el amor propio de la carne
Da asistencia y cariño donde se necesite.
El fanfarrón mata a un león ausente, pero se asusta de un ratón presente.
El amor hace iguales a los que no lo son.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Abril concluido, invierno ido.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Propagación mear no espuma.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
Cada malo tiene su peor.
La alegría todo mal espanta
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
Al ingrato con la punta del zapato.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Sarna con gusto no pica.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
El mal que salió de mi boca voló hasta tu corazón.
Quien siempre adula se quema las mangas
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.