Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
El amor no se mendiga, se merece.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
El que parte y reparte toca la mejor parte
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
A padre avaro, hijo pródigo.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
Los celos ciegan la razón.
El que no se consuela es por que no quiere.
Se queja más que la llorona.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
No se debe escupir al cielo.
Pasar amargura por ganar hermosura.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
Escucha tu corazón... que sabe.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Mal huye quien a casa torna.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
El corazón que ama es siempre joven.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
El amor todo lo vence.
El ojo del amo engorda el ganado.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
El amor da al necio osadía y entendimiento.