Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
El amor no se mendiga, se merece.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
El que parte y reparte toca la mejor parte
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
A mal de muchos, remedio de pocos.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
Los celos ciegan la razón.
El que no se consuela es por que no quiere.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
Se queja más que la llorona.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
A padre avaro, hijo pródigo.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
No se debe escupir al cielo.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
Pasar amargura por ganar hermosura.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
Escucha tu corazón... que sabe.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Mal huye quien a casa torna.
El corazón que ama es siempre joven.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
El amor todo lo vence.
El ojo del amo engorda el ganado.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.