No hay luna como la de enero, ni amor como el primero.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
No quieras nunca buenos comienzos.
En carrera larga hay desquite.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Quien no tiene quiere más.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
La moda no incomoda.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
El amor es una ratonera; entra el ratón, cuando quiere, pero no saldrá cuando quiera.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
La mentira puede correr un año, la verdad la alcanza en un día.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
No hay alegría sin aflicción.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
La casa esta donde el corazón.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Difama, que algo queda.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Un pie calzado y otro descalzo
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.