Hablar a tiempo requiere tiento.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
No se bañaba y se bañó, su mujer se lo pidió.
Se dice el milagro pero no el santo.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
A un bagazo, poco caso.
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Ninguno más fama tiene que la que darle quieren.
Febrerillo loco, Marzo ventoso y Abril lluvioso hacen a Mayo florido y hermoso.
El que madruga, es sereno.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
Mal hace quien nada hace.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
Ninguno ganó fama dándole las doce en la cama.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama.
A los locos se les da la razón.
Sol puesto, obrero suelto.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
Berzas en enero, saben como carnero.
Es como llevar leña para el monte.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
Armas y dineros quieren buen dueño.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
La zorra nunca se mira la cola.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.
Corta despacio, que hay poco paño.
Según serás, así merecerás.
Aquel es tu amigo, el que te quita el ruido.
Cuando en Diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
Dime matagatos, que he matado un gato.
Lo único permanente es el cambio.
Esta en medio del río y se muere de sed el mezquino.
Se llena antes el ojo que el papo.
Variante: En nombrando al rey de Roma, por la puerta asoma.
Que no llegue la medicina cuando el enfermo ya se murió.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.