Excava el pozo antes de que tengas sed.
En el pecado se lleva la penitencia.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
El que asno nace, asno se queda.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
De dolor, nadie murió.
¿Mujer si, comes de mi culo y huyes de mi boca?.
Debajo de la base de la lámpara está oscuro.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
No se llega al alba sino por el sendero de la noche.
Hacer de su capa un sayo.
Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo, y vencerás en cien batallas.
En Mayo, leche y miel hacen al niño doncel.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Fuera de su convento no está el fraile en su elemento.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
Más quiero ser burro descansado que buey ajetreado.
Muerto al agua, borrasca segura.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
De Navidad a San Juan, seis meses van.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
El último mono es el que se ahoga.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Tumbando y capado.
Secreto entre reunión es de mala educación.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
La pereza es la madre de la pobreza.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Con pedantes, ni un instante.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Más vale algo que nada.
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
Cuando no hay un enemigo interior, los enemigos exteriores no pueden hacerte daño.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.