Para una vez que maté un perro, "Mataperros "me pusieron.
Te quiero Andrés, por el interés.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
De los muertos no se hable sino bien.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
A la mujer casada, el marido le basta.
Cerrado a cal y canto.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
Buen queso y vino espeso, y con éste que sea largo el beso.
Gana al que te quiere mal, y tendrás un amigo más.
Marido rico y necio no tiene precio.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
A la que sabes mueras, y sabía hacer saetas.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
A chica cama, échate en medio.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.
La búsqueda de un tesoro no depende de ti, la búsqueda de tu alma depende de mi
En cama extraña, no se junta las pestañas.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
Cree el fraile que todos son de su aire.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
El hombre es para el hombre un espejo.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
La mejor leña está donde no entra el carro.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
A las obras me remito.
Ara hondo, siembra pronto, tira basura y ríete de los libros de agricultura.
Trabajar, solo con la muerte puede acabar.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Si quieres buena fama, no te halle el sol en la cama.