Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.
En Noviembre, quien cava, el tiempo pierde.
Quien desparte lleva la peor parte.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Dar una fría y otra caliente.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Aunque te veas en alto, no te empines, porque es condición de ruines.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
Limpia tu moco, y no harás poco.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Más merece quien más ama.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
Son muchos los hijos del muerto.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Si un árbol cae, plantas otro.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Si te fuiste, haz cuenta de que moriste.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Mejor precavido, que arrepentido.
Ni lava ni presta la batea.
Hurta y reparte, que es buen arte.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Más vale un hoy que diez mañanas.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Cuando uno está de malas, hasta los perros le ladran.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
Este navega con banderita de pendejo.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
De sol de tarde, Dios te guarde.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
El vicio, saca la casa de quicio.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.