El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Después de tragos y fiestas, mira bien con quien te acuestas.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Nadie da sino lo que tiene.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
El invierno es el infierno de los míseros
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Moza dominguera no quiere lunes.
De cuentos suele irse a chismes.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
La mentira sale por la punta de la nariz.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
El yerro encelado, medio perdonado.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Hoy por ti, mañana por mí
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Come santos, caga diablos.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
Es mejor empezar en la noche que no empezar.
Las mujeres quieren ser rogadas.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
El montañés, por defender una necedad dice tres.