Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
No hay más chinche que la manta llena.
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
Una deuda, veinte engendra.
El tono afectuoso cautiva el oido.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Come y bebe, que la vida es breve.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
Caer para levantarse, no es caer.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
La marcha instruye al asno.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
De tales devociones, tales costurones.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
La flecha que indica el camino y el sendero que conduce a la cumbre se llama acción
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Las obras, con las sobras.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
Por San Antón, la gallina pon.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.