Échale guindas al pavo.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Niebla en verano, norte en la mano.
Basura es todo lo que en el suelo se barre, y aunque remonte a las alturas, cuando baje seguirá siendo basura.
Tapados como el burro de la noria.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Quien ha leído hasta diez mil v olúmenes escribirá con espontánea inspiración a punta de pluma.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
El hambre es una fea bestia
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
En Abril, aguas mil.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Quien asno nació, asno murió.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
De Octubre a primeros, repón los aperos.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
Hijos casados, duelos doblados.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
En boca cerrada no entran moscas.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Los sueños del gato están poblados de sonrisas.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Costumbre hace la ley.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Agua en Marzo, hierbazo.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Si bebieres con el caldo no darás al médico un puerco cada año.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
Bestia alegre, echada pace.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.