Cuernos que no ves, corazón que no siente.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
El que rompe, paga.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
Después de tragos y fiestas, mira bien con quien te acuestas.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Desde torre o azotea, bien se otea.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Moza dominguera no quiere lunes.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
El invierno es el infierno de los míseros
Nadie da sino lo que tiene.
De cuentos suele irse a chismes.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
La mentira sale por la punta de la nariz.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
El yerro encelado, medio perdonado.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Hoy por ti, mañana por mí
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Come santos, caga diablos.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
Las mujeres quieren ser rogadas.
Es mejor empezar en la noche que no empezar.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
No hay alegría sin aburrimiento
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.